Según el informe anual El perfil del internauta Uruguayo 2008", realizado por la encuestadora Grupo Radar, aproximadamente 1.3 millones de uruguay@s se conectan regularmente a Internet. En el ultimo mes considerado, el 54% de l@s internautas realizaron descargas de música, en el mismo periodo del año 2007 fue el 46%. En números globales, esto posiciona a la actividad de bajar música como la 4ta actividad favorita de l@s internautas uruguayos.
Para realizar esta actividad, los servicios mas comunes elegidos por l@s internautas son las redes de distribución de archivos p2p, éstos son servicios de intercambio de archivos distribuidos donde no existe una entidad central de control, l@s mism@s usuari@s son l@s encargad@s de compartir los medios y bajarlos. Al no existir un punto central de control, tod@s l@s usuari@s de ésta son “dueñ@s” y a la vez parte integrante de la red.
Existen también en el mercado productos de consumo masivo para la reproducción y almacenamiento de medios con capacidades muy superiores al nivel de consumo de medios originales equivalentes a siquiera la mitad de su capacidad de almacenaje. Los famosos reproductores de mp3, pero también los electrodomésticos, como reproductores de DVD, reproductores de CDs, que permiten la reproducción de formatos, e inclusive algunos permiten realizar copias desde ellos.
Esto, junto con los datos estadísticos de uso de Internet, demuestra un desfasaje entre los distintos factores influyentes de esta realidad. Los avances tecnológicos, los mecanismos de distribución, los usos de productos y herramientas por parte de la población. La legislación vigente y la manera actual de hacer negocios de la industria discográfica colocan sobre el tapete una problemática que contrapone la acción colectiva contra algunos intereses privados.
Pero, ¿quiénes son las “discográficas”? ¿Qué papeles cumplen?
Las discográficas, cuyo negocio se centra en la promoción, distribución y venta de medios, está conformado en Uruguay por conjunto reducido de empresas. En esta página existe una lista incompleta de discográficas en Uruguay en nuestro sitio a manera de referencia. Si bien la forma tradicional de realizar negocios de estas empresas esta mejor explicado en el articulo publicado en el año 2005 por Leonardo Scampini tomamos los datos mas relevantes de éste. El artículo muestra las relaciones entre artistas uruguay@s, las discográficas, los números gruesos que se manejan en la repartición de ganancias y el tema de la cesión de derechos de las obras.
Según la investigación presentada en ese artículo:
Los tiempos cambian, los avances obligan a adoptar nuevas legislaciones y nuevos modelos de negocios, ocurrió con el video grabador hogareño, ocurrió con el “doble cassettero”, con la heladera, con la distribución de leche, con el ferrocarril, existen cientos de ejemplos a lo largo de la historia del hombre moderno. En los últimos años hemos visto como en Uruguay se masificó el acceso a Internet y con ello a una democratización de la información. Esto de ninguna manera significo un revés a las ventas comerciales de las discográficas nacionales, que siguieron creciendo a medida que el acceso a la “banda ancha” tomo papel protagónico en la manera de acceder a Internet, compartir información y diseminar la cultura. El problema de la industria en realidad es mucho mas profundo y atado a su modelo particular de negocios que asociado a la masificación de las comunicaciones.
La industria discográfica se vanagloria de defender los derechos de l@s artistas, sin embargo su modelo de negocios implica un desplazamiento de los derechos de éstos sobre sus obras para poder funcionar. Por supuesto que este trueque implica alguna ganancia para el artista, sin embargo, debido al puesto ventajoso de las discográficas los artistas se vuelven objetivo fácil frente a sus demandas. Anteriormente, un artista que deseaba alcanzar niveles importantes de popularidad debía aceptar contratos donde se comprometía a ceder los derechos de sus obras actuales y venideras para poder acceder a una red de distribución masiva.
El paradigma cambió, los avances en comunicaciones y la libre distribución de medios hacen hoy en día posible que artistas -manteniendo plenos derechos sobre sus obras- lleguen a mucho mas público y de mejor manera. Esa enorme ventaja de l@s artistas y el público, es también la gran desventaja de l@s dueñ@s de la industria actual, que se ven obligad@s a cambiar y buscar nuevas formas para poder mantener su negocio.
La libre distribución de medios es la clave de este nuevo paradigma, potencia todas las actividades paralelas de l@s artistas: shows, venta de materiales agregados, abre nuevos mercados nacionales e internacionales. Para este fin existe un movimiento que creó los medios para asegurar que l@s artistas pueden entrar a este mundo, aprovechando todas sus ventajas y minimizando los potenciales abusos. Tomando prestado de la filosofía del Software Libre, este movimiento denominado Creative Commons, formalizó el concepto de licenciamiento libre de obras.
Licencias (documentos legales) especialmente diseñadas por profesionales legales para ser aplicadas a sus obras, sin costo alguno para el artista, donde se permite la distribución libre para fines comerciales y no comerciales con un gran abanico de opciones de donde el artista pueda elegir en qué términos publicará su obra.
¿Qué ocurre con l@s consumidor@s entonces? Este paradigma permite a l@s consumidor@s tener la posibilidad de conocer más y mejor, poder identificar mejor en qué gastar sin miedo a ser perseguidos por el simple hecho de querer crecer culturalmente.
Compartir en libertad no significa atentar contra l@s artistas ni contra la cultura, ni siquiera significa un factor que atribuya a disminuir el consumo de los “productos culturales”, muchos estudios muestran esta realidad.
Considerando entonces este panorama, podremos ahora exponer la posición de las discográficas a esta nueva realidad, las acciones que están dispuestas a llevar y las metodologías que eligieron.